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Consumo, ahorro y confort

Se puede bajar el consumo bastante sin cambiar de sistema. Y algunas de las medidas que más se venden son las que menos hacen.

Tres pasos en orden de prioridad para bajar el consumo sin cambiar de sistema: primero la envolvente, sellando infiltraciones y aislando donde sea abordable; después el control y la regulación, con cronotermostato y válvulas termostáticas; por último la temperatura de consigna, que es gratis y se paga en consumo todo el invierno.
El orden que más ahorra no es el que se anuncia: primero la envolvente, luego el control, y la temperatura la última porque es gratis.

Primero la envolvente, luego el equipo

El orden correcto para gastar menos casi nunca es el que se anuncia. Antes de cambiar de generador conviene reducir la demanda: sellar las infiltraciones de puertas y ventanas, aislar donde sea abordable y evitar que el calor se escape por los puntos obvios. Una casa que pierde menos calor necesita menos de todo, funcione con lo que funcione.

Después vienen el control y la regulación: un cronotermostato que ajuste la temperatura por franjas según el uso real de la casa. Y válvulas termostáticas que permitan no calentar igual las habitaciones que no se usan. Es la inversión de menor coste y mayor efecto de toda la lista.

Y luego está la temperatura de consigna, que es gratis: cada grado de más en el termostato se paga en consumo todo el invierno. Aquí no vamos a darte una cifra de ahorro, porque depende de tu casa; sí vamos a explicarte de qué depende.

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No hay un sistema más barato en abstracto: el gasto sale de multiplicar el rendimiento del generador, el precio de la energía y la demanda real de la casa.

Fuentes

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