Qué llevan dentro, qué superficie pueden templar realmente, en qué se diferencian de un calefactor y cuándo son solo un elemento decorativo.
Inicio › Eléctrica
Calefacción eléctrica y estufas de gas
Es la opción más barata de instalar y la más cara de usar. Eso no la descarta: la sitúa en unos casos muy concretos donde es la respuesta correcta.
Barata de poner, cara de usar
Un aparato eléctrico de calor por resistencia convierte prácticamente toda la electricidad en calor. Suena perfecto, pero es justo lo contrario de lo que hace una bomba de calor, que entrega varias veces más calor que la electricidad que consume. Por eso, a igualdad de calor entregado, la calefacción eléctrica directa consume mucho más.
Dónde sí encaja: segundas residencias de uso esporádico, una habitación suelta que no llega la instalación central, un baño que solo se calienta un rato, un apoyo puntual en los días peores. O una vivienda donde la obra de una instalación de agua no es viable. En esos casos, gastar en instalar un sistema completo no se amortiza.
Las chimeneas eléctricas merecen una nota aparte: la mayoría son un elemento decorativo con un calefactor pequeño dentro. Como ambiente funcionan; como sistema de calefacción de una casa, no.
Guías de eléctrica
Termoventilador, cerámico, convector o radiante: cómo reparte el calor cada uno y cuándo no compensa comprar ninguno.
Por qué tarda en calentar pero sigue templado al apagarlo, y en qué estancias encaja.
Qué significa «bajo consumo» en un radiador eléctrico y qué reduce de verdad lo que gastas.
Qué calienta una chimenea de bioetanol, por qué hay que ventilar y cuándo no compensa.
Qué calienta una estufa de butano sin conducto, por qué hay que ventilar y cuándo no compensa.
Fluido, seco o cerámico: qué esperar de un emisor térmico y qué mirar al elegirlo.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.