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Pellets y biomasa

Es el sistema que más partidarios y más detractores tiene, y casi siempre por lo mismo: el mantenimiento. Aquí está sin adornos.

Comparación entre una estufa de pellets, que calienta la estancia donde está, y una caldera de pellets, que sustituye a la caldera de la casa y alimenta radiadores o suelo radiante. Debajo, la rutina que trae quemar un combustible sólido: vaciar el cenicero, limpiar el quemador, hacer una limpieza a fondo cada temporada y almacenar el combustible en un sitio seco.
El pellet automatiza el encendido, pero no la limpieza: esa rutina es la que reparte entre partidarios y detractores.

El mantenimiento es la clave, no el rendimiento

Una estufa o caldera de pellet quema un combustible sólido. Y eso tiene consecuencias que no tiene ni el gas ni la electricidad: hay que vaciar el cenicero, hay que limpiar el quemador con regularidad, hay que hacer una limpieza a fondo cada temporada y hay que almacenar el combustible en un sitio seco. Nada de eso es dramático, pero es una rutina que no todo el mundo quiere.

A cambio, ofrece calor de combustible sólido con automatización real: alimentación por tornillo sinfín, encendido automático y termostato. Es la diferencia con la leña.

La distinción importante es entre estufa (calienta la estancia donde está, a veces con canalización a un par de habitaciones) y caldera (sustituye a la caldera de la casa y alimenta radiadores o suelo radiante). Son dos decisiones muy distintas y se confunden con frecuencia.

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Fuentes

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