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Averías y mantenimiento

La mayoría de las llamadas al técnico en octubre se resuelven con un purgador y cinco minutos. Aquí está qué mirar antes de descolgar el teléfono.

Comparación entre lo que sí se puede hacer sin ser instalador (purgar los radiadores, reponer la presión, comprobar llaves y termostato) y lo que no se debe tocar nunca (abrir la caldera, la combustión, la salida de humos o el gas). Abajo, la señal de alarma: si hay que reponer presión muy a menudo, el circuito está perdiendo agua en algún punto.
El límite entre lo que sí puedes tocar y lo que no es de seguridad, no de habilidad.

Lo que sí puedes hacer tú

Hay un grupo de problemas muy comunes y perfectamente abordables sin ser instalador: purgar los radiadores cuando calientan solo por abajo o suenan a agua, reponer la presión del circuito cuando la caldera se para por presión baja, comprobar que las llaves de los radiadores están abiertas y que el termostato está pidiendo calor de verdad.

Y hay otro grupo donde no hay que tocar: cualquier cosa que implique abrir la caldera, la combustión, la salida de humos o el gas. Ahí no es una cuestión de habilidad, es una cuestión de seguridad y de legalidad.

Una señal que conviene conocer: si tienes que reponer presión muy a menudo, no es normal. Significa que el circuito pierde agua en algún punto y eso hay que localizarlo, no ir rellenando indefinidamente.

Guías de averías

Fuentes

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