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Termostato de calefacción: qué controla y qué no

Un termostato mide en un punto y decide por toda la casa. De dónde esté puesto y de qué pueda decirle al generador depende casi todo lo demás.

¿Qué controla exactamente un termostato?

Un termostato de calefacción hace dos cosas, y conviene separarlas porque casi todos los malentendidos del nicho nacen de mezclarlas. La primera es medir la temperatura en el punto donde está colgado. La segunda es decidir, con esa única medida, qué hace el generador para toda la casa.

Ahí está el problema de fondo: es un instrumento de medida con un solo sensor mandando sobre una vivienda entera, que no tiene la misma temperatura en el salón que en el dormitorio del norte. Cuando alguien dice que «el termostato no funciona bien», nueve de cada diez veces el aparato funciona perfectamente. Lo que falla es que está midiendo un sitio que no representa a la casa.

Por eso la pregunta útil no es qué termostato comprar, sino qué tres cosas determinan si el que tienes sirve. Dónde está puesto, qué puede comunicarle al generador y si el resto de la casa tiene alguna forma de regularse por su cuenta.

¿Por qué el sitio donde está colgado importa tanto?

Un termostato mal ubicado no da un error pequeño. Da un error sistemático que dura todo el invierno y que además es invisible, porque el aparato marca un número con toda la seguridad del mundo.

Los sitios que lo estropean son siempre los mismos. Encima de un radiador o cerca de un emisor: se calienta antes que la habitación, corta antes de tiempo y la casa se queda fría. Donde le da el sol unas horas al día: hace lo mismo.

Pero solo a ratos, lo que produce esa sensación de que «por la tarde se apaga sola». Otro mal sitio es junto a la puerta de la calle o en un recibidor con corrientes: cada vez que alguien entra, el termostato cree que la casa se ha enfriado y manda calentar.

Otro es la pared de la cocina, donde el horno y los fogones lo engañan a diario. Y otro, una pared exterior o una por la que pasan tuberías de la instalación, donde lo que mide es la temperatura de la pared y no la del aire.

El sitio razonable es aburrido: pared interior, a media altura, con aire circulando por delante, en la estancia que de verdad quieres tener confortable, y sin muebles ni cortinas tapándolo.

¿Por qué el RITE no se conforma con un termostato para toda la vivienda?

Esta es la parte que no suele contarse y que explica hacia dónde va todo. El RITE, al regular el control de las instalaciones térmicas, exige que los edificios de nueva construcción estén equipados «con dispositivos de autorregulación que regulen separadamente la temperatura ambiente en cada espacio interior o, en casos justificados, en una zona de calefacción o refrigeración seleccionada del conjunto del edificio».

Y lo remata sin dejar margen a la interpretación: «las soluciones que permiten regular de forma automática la temperatura, pero no a escala de espacio interior (o de zona), por ejemplo, la regulación automática a escala de vivienda, no cumplirían los requisitos».

Es decir: un único termostato en el pasillo, gobernando la casa entera, es exactamente el ejemplo que la norma pone de lo que no vale. Y añade algo que conviene saber antes de pedir presupuesto: en los edificios existentes esa exigencia aparece «en caso de que se sustituyan los generadores de calor». Y solo para calefacción, cuando sea viable técnica y económicamente. Cambiar la caldera no es solo cambiar la caldera.

El mismo apartado deja claro, por si acaso, que en una vivienda el control todo-nada sigue siendo legítimo. Vale para el control de la emisión térmica de generadores de instalaciones individuales y para ambientes servidos por aparatos unitarios de potencia moderada. Que exista algo mejor no convierte en irregular lo que ya tienes.

Síntomas habituales y qué suele haber detrás

Quejas frecuentes sobre el termostato y dónde está normalmente la causa. Ninguna se arregla subiendo la consigna.
Lo que notasQué suele estar pasandoPor dónde se empieza
El termostato marca la consigna pero tienes fríoMide en un punto cálido, o la sensación de frío viene de superficies frías y corrientes, no del aireContrastar con un termómetro en el centro de la estancia; revisar ventanas y cajas de persiana
Unas habitaciones arden y otras no lleganInstalación sin equilibrar y sin regulación por estanciaEquilibrado de los emisores y válvulas termostáticas en los locales principales
El generador arranca y para cada pocos minutosCiclado corto: termostato en un punto de respuesta rápida o potencia muy por encima de la demanda de ese momentoReubicar el termostato y revisar la curva o la potencia de trabajo del generador
Por la tarde parece que se apaga solaAl termostato le da el sol unas horasCambiarlo de pared
Cada vez que alguien abre la puerta, arrancaEstá en el recibidor, en plena corrienteLlevarlo a la estancia de uso real
Cambiaste a uno moderno y no notas nadaEstá conectado a una entrada de contacto: puede programar, pero no puede modularComprobar qué admite el generador antes de esperar más
La casa tarda muchísimo en recuperar por la mañanaInercia del sistema frente a una reducción nocturna demasiado profundaAjustar la programación, no la consigna
Cierras radiadores y el ruido de la instalación aumentaHas estrangulado el circuito por debajo del caudal que necesita la bombaDejar siempre emisores abiertos o revisar el by-pass de la instalación

¿Y las válvulas termostáticas de los radiadores?

Son la otra mitad del control, y en instalaciones de agua no son un extra. Para la categoría de control más básica de las que define el RITE en sistemas de calefacción por agua en viviendas, el reglamento indica que se instalará una válvula termostática en cada una de las unidades terminales de los locales principales (sala de estar, comedor, dormitorios). Las propias válvulas deben cumplir la norma UNE-EN 215, que fija sus requisitos y ensayos.

La ventaja es evidente: permiten que cada habitación se quede donde tú quieras sin tocar el termostato general. Pero el mismo párrafo del reglamento advierte de la trampa. Y es una advertencia que casi nadie traslada al usuario: hay que adaptar la instalación para mantener el caudal mínimo de la bomba.

Traducido a la práctica, cerrar todas las válvulas a la vez no es una forma de ahorrar: es dejar a la bomba sin por dónde mover el agua. Siempre tiene que quedar un camino abierto, sea un emisor sin válvula o un by-pass previsto para eso.

Y una última: una válvula termostática no le dice nada al generador. Actúa sobre el caudal que entra en ese radiador, no sobre la temperatura del agua que sale de la caldera o de la bomba de calor. Por eso no sustituye al termostato, lo complementa.

¿Cambiar de termostato baja el consumo?

A veces sí, y de forma bastante clara. Ocurre cuando pasas de no tener control por franjas a tenerlo. O cuando el termostato actual está mal ubicado y la casa lleva años calentando de más para compensar. También cuando el generador puede modular y hasta ahora solo recibía una orden de arrancar y parar. En esos tres casos el cambio hace un trabajo real.

Y hay casos en los que no compensa, que conviene decirlos porque quien vende el aparato no los va a decir:

  • Si el generador no modula. Un equipo que solo sabe estar encendido o apagado no entiende matices por mucho que el termostato sepa expresarlos.
  • Si el termostato nuevo va a quedar conectado a una entrada de contacto. Dos hilos conectan, pero no comunican: el aparato quedará reducido a un interruptor con reloj.
  • Si el problema es la envolvente. Una casa que pierde calor por las ventanas y las cajas de persiana seguirá perdiéndolo con cualquier termostato. Ahí el orden correcto es primero reducir la demanda.
  • Si la instalación no está equilibrada. Mientras unas habitaciones se pasen y otras no lleguen, el control central no puede acertar con ninguna de las dos.
  • Si ya tienes sonda exterior bien ajustada. La mejora existe, pero es mucho menor de lo que promete el argumentario, porque parte del trabajo ya lo está haciendo la curva.

Para saber si tu caso es uno de los primeros o uno de los segundos, la pregunta no es cuántas funciones tiene el termostato del escaparate. Es qué sabe hacer tu generador y qué puede regularse hoy en tu casa sin bajar al cuarto de la caldera.

Preguntas frecuentes

¿Dónde se pone el termostato de la calefacción?

En una pared interior de la estancia que de verdad quieres tener confortable, a media altura, con aire circulando por delante y sin nada que lo caliente o lo enfríe artificialmente: ni encima de un radiador, ni al sol, ni junto a la puerta de la calle, ni en la cocina, ni tapado por una cortina o un mueble.

¿Un termostato ahorra energía por sí solo?

No. Lo que ahorra son las horas que la casa pasa a una temperatura más baja y el hecho de que el generador trabaje con agua menos caliente. El termostato es el aparato que permite conseguir las dos cosas; si la casa ya funcionaba así, cambiarlo no aporta gran cosa.

¿Es obligatorio tener un termostato en cada habitación?

En obra nueva el RITE exige dispositivos de autorregulación que controlen la temperatura por espacio interior o por zona, y dice expresamente que regular solo a escala de vivienda no cumple. En edificios existentes esa exigencia aparece cuando se sustituye el generador de calor, si es viable técnica y económicamente.

¿Puedo cerrar todas las válvulas de los radiadores para gastar menos?

No conviene. El propio reglamento advierte de que al instalar válvulas termostáticas hay que adaptar la instalación para mantener el caudal mínimo de la bomba. Si se cierran todas, el agua no tiene por dónde circular; siempre debe quedar un emisor abierto o un by-pass previsto.

¿Sirve de algo un termostato bueno con una caldera antigua?

Sirve para programar horarios, que ya es bastante, pero no para modular. Si el generador solo admite una orden de encendido y apagado, las funciones finas del termostato se quedan sin destinatario.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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