Cronotermostato: qué añade programar la calefacción
Un cronotermostato no cambia cómo calienta tu instalación: cambia cuándo. Y lo que decide si eso sirve de algo no es el aparato, es la inercia de la casa.
¿Qué añade un cronotermostato a un termostato normal?
Un cronotermostato es un termostato con reloj. Esa es toda la diferencia, y por eso conviene entenderla bien: no cambia cómo calienta tu instalación, cambia cuándo. Sigue midiendo la temperatura en un punto y sigue mandando al generador lo mismo que antes. Lo único que suma es la capacidad de tener varias consignas a lo largo del día y de la semana, sin que nadie tenga que acordarse de subirla o bajarla.
Dicho de otro modo: el aparato no ahorra nada. Lo que ahorra son las horas que la casa pasa a una temperatura más baja. Y eso ya lo podrías conseguir a mano si tuvieras la disciplina de hacerlo todos los días y de levantarte antes para encenderla. El cronotermostato sustituye esa disciplina, que es un trabajo perfectamente real.
¿De dónde sale exactamente el ahorro?
De una sola cosa: una casa pierde calor en proporción a la diferencia de temperatura entre dentro y fuera. Cuanto menos caliente esté por dentro, menos pierde por las paredes, las ventanas y las infiltraciones, y menos tiene que reponer el generador. Cada hora a menor consigna es una hora perdiendo menos.
Contra eso está la objeción clásica del bar: «sale más caro volver a calentarla que mantenerla». Es una media verdad. Es cierto que la recuperación consume y que se come una parte de lo ahorrado.
Lo que no es cierto es que se lo coma todo, salvo en un caso concreto: el de los sistemas muy lentos con reducciones profundas, que explica el apartado siguiente. La pregunta correcta no es si programar ahorra, sino cuánto puede bajar tu casa sin que la recuperación se vuelva un problema.
¿Cuánto se puede bajar? La inercia manda
Cada sistema de emisión tarda un tiempo distinto en volver a poner la casa en temperatura. Y ese tiempo es el que decide la profundidad razonable de la reducción. No hay un ajuste universal: hay un ajuste para tu instalación, y se encuentra midiendo.
| Sistema de emisión | Inercia | Reducción que suele admitir | Antelación necesaria | Señal de que te has pasado |
|---|---|---|---|---|
| Suelo radiante | Muy alta | Muy suave: se reduce, no se apaga | Horas | La casa no llega a la consigna hasta media mañana |
| Radiadores de hierro fundido | Alta | Moderada | Una hora larga | Al llegar a casa sigue templada, no caliente |
| Radiadores de aluminio o chapa | Baja | Amplia: el apagado por franjas funciona bien | Media hora aproximada | Difícil pasarse; el límite lo pone el confort |
| Fancoils o aire por conductos | Muy baja | Amplia | Minutos | Corrientes de aire caliente al recuperar de golpe |
| Emisores eléctricos de acumulación | Alta por diseño | La que permita su ciclo de carga | Depende del ciclo, no del termostato | Se agotan a media tarde |
| Estufa o chimenea como apoyo | Alta | No programable en sentido estricto | — | El cronotermostato no manda sobre ella |
La regla práctica que sale de la tabla es sencilla: cuanto más lento es el sistema, menos profunda debe ser la reducción y más antelación hay que darle al arranque. Con suelo radiante, programar no consiste en apagar por la noche. Consiste en mover la consigna un poco y dejar que la losa haga su trabajo.
El caso que rompe la regla: los generadores de baja temperatura
Hay un detalle que casi ningún manual explica y que cambia la estrategia entera. Una caldera de condensación y una bomba de calor rinden mejor cuanto más baja es la temperatura del agua que entregan. El RITE va en esa dirección cuando establece que los emisores térmicos «se dimensionarán para temperaturas de entrada en calefacción inferiores a 60 ºC». Y cuando exige que el control «modifique la temperatura de ida a emisores adaptándolos a la demanda».
Ahora júntalo con una reducción nocturna profunda. Por la mañana la casa está varios grados por debajo y hay que recuperarla deprisa. Y recuperar deprisa significa pedirle al generador agua caliente y mucha potencia durante un rato: exactamente lo que peor le sienta a un equipo pensado para trabajar templado y continuo. Con esos generadores, una reducción moderada y bien anticipada suele rendir más que un apagón nocturno seguido de una recuperación a toda máquina.
Es el motivo por el que la misma programación que funciona de maravilla con radiadores de aluminio y una caldera antigua puede empeorar las cosas con una aerotermia. No es que el cronotermostato sea peor: es que el generador es otro.
Programar por zonas, no solo por horas
La segunda mitad del asunto no es el reloj, es el plano de la casa. El RITE, al tratar la zonificación, dice que cada sistema se dividirá en subsistemas «teniendo en cuenta la compartimentación de los espacios interiores, orientación, así como su uso, ocupación y horario de funcionamiento».
Y en el control de las instalaciones añade que los sistemas formados por varios subsistemas deben poder dejar fuera de servicio cada uno de ellos en función del régimen de ocupación, sin afectar al resto.
Traducido a una vivienda: si los dormitorios no se usan durante el día y el salón no se usa de noche, separarlos en dos horarios gana más que bajar un grado a toda la casa a la vez, y además no se paga en confort. Un cronotermostato que gobierna una única zona sólo puede jugar con el tiempo. En cuanto hay zonas, puede jugar con el tiempo y con el espacio.
¿Cuándo NO compensa programar?
Programar no es gratis en atención ni en aciertos, y hay situaciones en las que no aporta:
- Si la casa está ocupada todo el día. Con alguien dentro a todas horas, las franjas de ausencia desaparecen y el margen se reduce a la noche.
- Si el horario no se repite. Turnos cambiantes o entradas y salidas imprevisibles hacen que la programación falle justo cuando importa; ahí es mejor una consigna estable y ajustes manuales puntuales.
- Con suelo radiante y reducciones profundas. La losa no recupera a tiempo y el resultado es una casa que va siempre por detrás de sus habitantes.
- Si la vivienda está muy poco aislada. Se enfría tanto en las horas de reducción que la recuperación se vuelve el gasto principal. Antes que el cronotermostato, ahí toca la envolvente.
- Si la calefacción es central y el horario lo fija la comunidad. El aparato de tu pared no puede programar lo que no manda; lo que sí puede hacer es regular tu vivienda dentro de las horas de servicio.
Y al revés: si tu casa se queda vacía muchas horas con un horario razonablemente estable y tienes emisores de respuesta rápida, programar es probablemente la medida de menor coste y mayor efecto de toda la lista. Va por delante de cualquier cambio de equipo.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre un termostato y un cronotermostato?
El cronotermostato es un termostato con reloj: además de mantener una temperatura, permite programar consignas distintas por franjas horarias y por días de la semana. No cambia cómo calienta la instalación, solo cuándo lo hace.
¿Es mejor apagar la calefacción o bajarla cuando no hay nadie?
Depende de la inercia del sistema. Con radiadores de aluminio o aire, el apagado por franjas funciona bien. Con suelo radiante o hierro fundido conviene reducir la consigna en lugar de apagar, porque la recuperación es lenta y la casa llega tarde.
¿Con aerotermia conviene programar reducciones profundas?
Normalmente no. Una bomba de calor rinde mejor entregando agua templada de forma continua, y una recuperación rápida la obliga a trabajar con agua caliente y a plena potencia. Suele salir mejor una reducción moderada y bien anticipada que un apagón nocturno.
¿Cuánta antelación hay que darle al arranque?
La que tarde tu casa en recuperar la temperatura, que se mide en una mañana fría con un reloj. Muchos controles incluyen arranque optimizado y la calculan solos; aun así conviene comprobar unos días que aciertan.
¿Necesito que sea conectado para programar?
No. La programación por franjas es una función del propio aparato y no requiere conexión a internet. La conectividad añade control a distancia y registro de datos, que es otra cosa distinta del ahorro que da programar.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- BOE. RITE, Reglamento de instalaciones térmicas en los edificios (RD 1027/2007)
- IDAE. Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía